Pregunta:

De todos los recursos narrativos que componen un relato: ¿Cuál de ellos tiene más peso y cuál menos? Es decir, ¿hay algún recurso narrativo que pueda fallar más que otro sin que afecte al relato o han de funcionar todos para tener un relato redondo?

Respuesta:

Una buena pregunta, y difícil de contestar, porque plantea una paradoja. Preguntas si han de funcionar todos los recursos narrativos por un igual para tener un relato redondo. A eso yo contestaría que sí. Y es que esto de los recursos narrativos es algo que nos hemos inventado los profesores y los teóricos para poder mostrar los diferentes prismas desde los que se puede observar un texto literario. Pero el texto literario no deja de ser una unidad (no está fragmentado de por sí), un engranaje sincronizado, de modo que cualquier pieza afecta al resto. Es por esto que si falla algo (por mínimo que sea) afecta al conjunto y el relato en sí pierde fuerza.

Ahora bien, a la pregunta de si hay recursos narrativos que tienen más peso que otros, también te contestaría que sí (y he aquí la paradoja). Porque, sin que lo anterior pierda validez, también es cierto que a la hora de aprender (y enseñar) no nos queda más remedio que avanzar por etapas (tratando de no perder la idea de conjunto y unidad, eso sí). Y en ese avance hay cuestiones más importantes que otras. Por ejemplo, yo siempre digo que lo primero que hay que solventar son los problemas de redacción y estilo. Si alguien no tiene la suficiente intimidad con el lenguaje como para hacerlo suyo, es inútil ahondar en otros temas técnicos. Y es que si el discurso suena falso, artificial, frío o distante, por más que la historia sea original y la acción discurra eficazmente, el lector no pasará a ese segundo plano, se quedará enganchado en las palabras (mal usadas) y no se creerá nada de lo que le cuenten.

Una vez solventado el tema del estilo y la naturalidad, ya se puede pasar a otro nivel, y dentro de este nivel, también habría cierta gradación de importancia: la voz y la focalización narrativa, el tratamiento del tema, las coordenadas del relato (acción, tiempo, conflicto, cambio, etc.), la visibilidad, la composición (uso de las unidades narrativas: escena, resumen, elipsis, etc.), la construcción de los personajes, etc.

Estos serían los temas básicos, y luego ya se podría entrar en capas cada vez más sutiles (la construcción de la escena, la metáfora de situación, la doble historia, el uso del humor, etc.). Pero vamos, esta gradación no es tajante, y depende mucho de cada relato en particular, porque siempre volvemos a lo mismo, al tema de la unidad de sentido que es un texto literario y a que todo ha de estar integrado.

Lo que yo os recomiendo (tratando de trascender un poquito la paradoja) es que centréis en cada entrega la atención en el tema correspondiente y a la vez no perdáis la panorámica de todo lo visto con anterioridad, de manera que vayáis asimilando los recursos técnicos de una forma gradual pero integrada.

Isabel Cañelles

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