Cuando estamos aprendiendo a escribir, se nos suelen despertar dos tendencias en cuanto a la lectura de nuestros autores venerados:

  • idealizarlos en exceso, poniéndoles la etiqueta de INALCANZABLES, lo que nos dificulta la tarea de asimilar sus trucos, que tan bien como pueden usarlos ellos, podemos hacerlo nosotros;
  • bajarlos del pedestal y tratar de ponerlos a nuestra altura aplastando su valía.

Está muy bien reconocer su maestría, su capacidad de entrega, su mérito, su tenacidad, su magia… teniendo en cuenta que, igual que ellos pudieron llegar a eso, nosotros también podemos hacerlo.

¡Cuánto nos queda para llegar ahí, pero qué bien tener la aspiración de igualarles porque, al menos en esta vida, no nos vamos a aburrir!

Isabel Cañelles

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