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una flor sonriente o happy flower

 HAPPY FLOWER

Pulirlo hasta volverlo  transparente hacerlo

     joya.

Callar y obrar, ADA SALAS

 

1

Libre, libre, quiero ser. Desde aquí, los molinos eólicos tubulares y este cielo marino me recuerdan el skyline de Benidorm. Si me das a elegir. Escuchamos las rumbas de las chabolas de arte en la radio, a los dos talentos congénitos que cantaban en medio, y las crearon. El primero desapareció en un salto,  preso de jeringuillas. Al otro, la garganta no le dio oportunidad.

2

Entendemos que Sebastian se suicidara en lo más alto de su hit parade, después de la negación. Nosotras mismas lo pensamos –no, no es que lo deseásemos- pero nos encontrábamos tan zen, happy, happy, flower, que no nos hubiese importado irnos, por eso entendemos que Sebastian exprimiese su cuello burbujeante y esponjoso, como pulpa de naranja en la cúspide de la felicidad. Te suicidas de felicidad.

Nos vamos a Valencia. El Cid reconquistó Valencia siendo cadáver. Y yo me enamoré de uno. Esos amores muertos se te encriptan y encapsulan y quieren vivir en ti por siempre jamás. La consagración de la llaga en el hueso. La cicatriz en el aura que no se deja cerrar.

Abandonamos en la orilla un vómito de hormigón sin cuello ni cintura.

3

En el altar mayor de la iglesia parroquial, la Asunción de la Virgen está escoltada por mucho oro y por enhiestas morcillas de mármol rosa. Observas los disfraces y las caretas de domingo, no te quieres santiguar, pero acoges las manos de tus vecinos, y esta vez escuchas el sermón; en especial, lo que contiene símbolos: la red del pensador, los peces.

Te deslizas, estás ya en otra parte, santificada por cánticos arrojados y un guitarrero de verdad.

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2 comentarios en “ HAPPY FLOWER”

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